Interpretación de informes
Cobertura de los estudios más recientes de los principales bancos de inversión de Wall Street
Interpretación del informeHilo Research

macro: US$40 billones de deuda federal estadounidense aún no han frenado al sector privado, pero los altos rendimientos de los bonos ponen a prueba el atractivo relativo de la renta variable

Morgan Stanley considera que el aumento del apalancamiento público ha coincidido con el desapalancamiento de empresas y hogares y, por tanto, todavía no basta para restringir de forma significativa la financiación y el consumo. El potencial punto de inflexión más importante no es que los prestatarios dejen de operar, sino que los inversores pasen de acciones a bonos porque los rendimientos de los bonos a largo plazo se han vuelto más atractivos.

InstituciónMorgan Stanley & Co. International plc
Fecha20260823
EmpresaLa deuda pública global y su impacto en el sector privado y los mercados financieros
Sectormacro

Resumen

Morgan Stanley considera que el aumento del apalancamiento público ha coincidido con el desapalancamiento de empresas y hogares y, por tanto, todavía no basta para restringir de forma significativa la financiación y el consumo. El potencial punto de inflexión más importante no es que los prestatarios dejen de operar, sino que los inversores pasen de acciones a bonos porque los rendimientos de los bonos a largo plazo se han vuelto más atractivos.

—
Deuda pública globalApalancamiento público y privadoTipos de interés estadounidenses a largo plazoAsignación entre renta variable y bonosFinanciación corporativaBalances de los hogaresBonos indexados a la inflación del Reino UnidoDólar australiano
  • Estados Unidos acumuló aproximadamente US$20 billones de deuda federal durante sus primeros aproximadamente 240 años, y luego añadió otros aproximadamente US$20 billones durante la década siguiente.
  • La ratio de deuda corporativa estadounidense respecto al PIB se ha mantenido prácticamente sin cambios durante la última década y está por debajo de su nivel de la era de la COVID-19; el informe espera que el auge récord de emisiones cause solo una modesta ampliación de los diferenciales de crédito.
  • La deuda de los hogares estadounidenses equivale aproximadamente al 67% del PIB, por debajo de cerca del 70% en 2000 y del 74% en 2019, mientras que el volumen de hipotecas fijadas a tipos bajos reduce aún más el impacto de las subidas de tipos.
  • Las expectativas de inflación estadounidenses a 10 años se sitúan aproximadamente en el 2,3%, la pendiente de la curva está en torno a su media y la volatilidad de los tipos de interés es baja, sin señales claras por ahora de una crisis de credibilidad.
  • El rendimiento del Treasury estadounidense a 30 años está aproximadamente 300 puntos básicos por encima de la inflación esperada, mientras que los rendimientos de los bonos estadounidenses de grado de inversión a largo plazo han alcanzado el 6,2%, aumentando el atractivo relativo de los bonos.
  • El S&P 500 ha subido un 13% en lo que va de año y el tipo estadounidense a 10 años ha aumentado 50 puntos básicos, pero el crecimiento de los beneficios ha mantenido sin cambios la prima de riesgo de la renta variable.
  • El informe favorece los bonos indexados a la inflación del Reino Unido y el dólar australiano, citando, respectivamente, la inusual reducción del déficit del Reino Unido y el elevado diferencial de tipos de interés de Australia junto con una ratio de deuda pública/PIB de solo el 49%.

Interpretación del informe

Visión general

El informe examina si la expansión fiscal global y el alza de los tipos de interés reducirán la actividad empresarial y de los hogares mediante mayores cargas de deuda, o incluso perturbarán la calma de los mercados financieros. Concluye que el apalancamiento del sector público ha correspondido en gran medida a mejores balances del sector privado, dejando un elevado umbral para que se active el tradicional «freno» de la demanda de crédito. La mayor preocupación es que, a medida que suben los rendimientos de los bonos a largo plazo, los asignadores de activos puedan desplazarse de la renta variable a los bonos, mientras que la capacidad de la renta variable para seguir siendo competitiva depende del crecimiento de los beneficios.

Perspectivas principales

El informe comienza revisando el debate sobre la deuda posterior a la crisis financiera global. En aquel momento, los mercados temían ampliamente que el aumento de la deuda pública produjera un crecimiento débil y una austeridad fiscal prolongada, pero esas previsiones pesimistas no se materializaron: el crecimiento global se mantuvo resiliente, la inversión y la profundización del capital continuaron, y las acciones y divisas de los mercados desarrollados surgieron en cambio como beneficiarias. Mientras tanto, Estados Unidos acumuló aproximadamente US$20 billones de deuda federal durante sus primeros aproximadamente 240 años y tomó prestados otros aproximadamente US$20 billones durante la última década. Medir la deuda como proporción del PIB no cambia la dirección: el apalancamiento público ha aumentado en general en las principales economías, no se espera que los déficits fiscales se reduzcan salvo en el Reino Unido, e incluso los gráficos apuntan a una mayor expansión de los déficits. El informe sostiene que evaluar si la deuda pública se ha convertido en un «freno» para la actividad empresarial y de los hogares exige mirar más allá de la deuda pública por sí sola. En muchos países, el deterioro de la deuda pública respecto al PIB ha coincidido con mejoras en los balances de empresas y hogares; una vez incluida la balanza comercial, esta es también una relación contable derivada de los balances financieros sectoriales. Estados Unidos, Francia, Japón, Suecia, Suiza, Italia y el Reino Unido han reducido tipos impositivos en algún momento de la última década, reflejando decisiones deliberadas de política para transferir recursos del sector público al sector privado. Por tanto, no resulta sorprendente que los balances públicos se hayan deteriorado mientras los balances del sector privado han mejorado. En el lado corporativo, el aumento de la inversión tecnológica y la recuperación de la actividad de fusiones y adquisiciones están impulsando un auge de emisiones, y el equipo de estrategia de crédito de Morgan Stanley sigue esperando emisiones récord en 2026. El informe considera que el mercado aún puede absorber estos bonos, con solo una modesta ampliación de los diferenciales de crédito: la ratio de deuda corporativa estadounidense respecto al PIB se ha mantenido prácticamente sin cambios durante la última década y está por debajo de su nivel de la era de la COVID-19; los proveedores de nube hiperescalables tienen bajo apalancamiento, mientras que la inversión en IA ofrece altos rendimientos sobre el capital, proporcionando cierto respaldo a la capacidad de las empresas de aceptar mayores costes de financiación. Por ello, el informe no espera que los rendimientos actuales pongan fin a esta histórica ola de financiación. El sector de los hogares soporta más deuda en agregado, pero se encuentra en una condición general más sólida. La deuda de los hogares estadounidenses equivale aproximadamente al 67% del PIB, por debajo de cerca del 70% en 2000 y 6 puntos porcentuales por debajo del nivel del 74% de 2019. Además, una parte sustancial de esta deuda consiste en hipotecas fijadas a tipos de interés históricamente bajos, mientras que los activos de los hogares también han mejorado significativamente. Los datos agregados sí ocultan divergencias entre hogares de ingresos altos y bajos, pero en conjunto el consumo recibe un mayor respaldo de los balances agregados, lo que ayuda a explicar por qué el consumo se ha mantenido resiliente pese a los altos tipos de interés y el aumento de los precios energéticos. Los sectores sensibles a los tipos de interés, como la vivienda, ya están deprimidos, por lo que el informe considera que los hogares no responderán rápidamente a esta ronda de subidas de tipos con otra contracción importante. Este patrón de apalancamiento del sector público y desapalancamiento del sector privado no es exclusivo de Estados Unidos. A medida que las ratios de deuda pública/PIB europeas han aumentado, empresas y hogares se han desapalancado en una mayor magnitud; en Japón, el endeudamiento público ha aumentado mientras el apalancamiento del sector privado se ha mantenido estable. Por tanto, la deuda pública se asemeja actualmente más a una transferencia de balances entre sectores que a un choque mecánico que aplasta inmediatamente la demanda privada. Sin embargo, el informe sigue preguntándose cuánto tiempo puede persistir esta condición y si la verdadera «ruptura» del mercado podría provenir de algún lugar distinto de los prestatarios. El reciente aumento de los rendimientos ha estado acompañado de presión sobre los tipos estadounidenses a largo plazo e intervención en el mercado de divisas de Japón, pero los indicadores de tensión aún no sugieren desorden: las expectativas de inflación estadounidenses a 10 años se sitúan aproximadamente en el 2,3%, la pendiente de la curva de rendimientos está en torno a su media y la volatilidad de los tipos de interés es baja, nada de lo cual respalda una conclusión de tensión grave o crisis de credibilidad de las políticas. El informe espera que los efectos de la intervención sean de corta duración y que la curva estadounidense de 7 a 30 años retome su empinamiento; no obstante, unas acciones más agresivas del Tesoro estadounidense podrían presionar al dólar. El informe sitúa la señal de punto de inflexión más sólida entre los asignadores de activos, en lugar de entre los prestatarios. El rendimiento actual del Treasury estadounidense a 30 años está aproximadamente 300 puntos básicos por encima de la inflación esperada, mientras que los bonos estadounidenses de grado de inversión a largo plazo rinden el 6,2%. Por tanto, el umbral en el que los tipos de interés realmente «tienen un impacto» podría no ser cuando las empresas dejan de endeudarse o los hogares dejan de consumir, sino cuando los inversores concluyen que estos instrumentos de renta fija ofrecen un mejor perfil de riesgo-rentabilidad que las acciones y empiezan a reasignar capital. Aún no se ha observado tal cambio: ni los flujos de fondos ni las correlaciones entre acciones y bonos muestran un movimiento sistemático de capital desde las acciones hacia los bonos, y los precios de acciones y bonos continúan moviéndose en la misma dirección. El S&P 500 ha subido un 13% en lo que va de año, mientras que el tipo estadounidense a 10 años ha aumentado 50 puntos básicos, pero la prima de riesgo de la renta variable, medida por los estrategas de Morgan Stanley como el rendimiento de beneficios menos el rendimiento de los bonos, se ha mantenido sin cambios. Esto se debe a que el crecimiento de los beneficios ha sido lo suficientemente sólido para mantener competitiva la renta variable frente a mayores rendimientos de los bonos, de forma similar a las condiciones de finales de los años noventa. Sin embargo, esto también aumenta la importancia de un crecimiento sostenido de los beneficios, y cualquier desaceleración futura podría debilitar el atractivo relativo de la renta variable. Desde una perspectiva de valor relativo, el informe favorece mercados con posiciones fiscales más sólidas: es alcista en bonos indexados a la inflación del Reino Unido porque el Reino Unido es uno de los pocos casos en que se espera que el déficit se reduzca; también favorece el dólar australiano, basándose en un mayor diferencial de tipos de interés y en una ratio de deuda pública/PIB de Australia de solo el 49%. Estas opiniones no modifican la expectativa del informe de que la deuda pública global seguirá expandiéndose, sino que enfatizan que la divergencia fiscal puede generar oportunidades entre mercados. Respecto a los datos estadounidenses de esta semana, el informe espera que el crecimiento interanual de los precios de la vivienda se haya recuperado desde un mínimo de marzo del 0,8% hasta el 1,1% en mayo, respaldado por una desaceleración del crecimiento de inventarios, y prevé que la apreciación interanual de los precios de la vivienda alcance el 2% a fin de año. Las ventas de viviendas nuevas de julio se pronostican en 625.000 unidades, un descenso del 0,5% mensual, frente a la lectura anterior de 628.000. La marcada caída de los inicios de construcción de viviendas en julio se considera ruido porque los permisos no se debilitaron al mismo tiempo, aunque las solicitudes de hipotecas y la confianza de los constructores de viviendas se han deteriorado. La confianza del consumidor sigue baja, con la proporción neta que informa abundancia de empleos cayendo del 11,0% un año antes al 3,1% en julio, mientras que la lectura preliminar de agosto de la Universidad de Michigan se ha aproximado de nuevo al mínimo récord de mayo. En inflación e ingresos y gasto de los hogares, el informe espera que el PCE subyacente estadounidense aumente un 0,23% mensual en julio y que el PCE general suba un 0,14%. Se espera que las tasas anualizadas a tres y seis meses del PCE subyacente sean del 2,79% y 3,30%, respectivamente, por debajo del 2,89% y 3,76% de junio, mientras que se espera que la tasa interanual baje marginalmente del 3,29% al 3,27%. Se prevé que el PCE subyacente basado en mercado, que excluye partidas imputadas como la gestión de carteras, aumente solo un 0,13% mensual, mientras que el PCE de media recortada se pronostica al alza en un 0,18%. Dado que la asimetría de la distribución de cambios de precios pasó de positiva a finales de 2025 a negativa en junio y se espera que siga negativa en julio, el informe cita investigación relacionada que sugiere que la media recortada refleja mejor la tendencia inflacionaria subyacente bajo estas condiciones. El informe espera que el consumo real estadounidense permanezca sin cambios mensualmente en julio, con el consumo de bienes bajando un 0,5% y el de servicios subiendo un 0,2%. La debilidad de los bienes refleja principalmente la corrección tras un sólido consumo de bienes duraderos en el segundo trimestre, mientras que las ventas en línea podrían haber adelantado parte de la demanda a junio. Se espera que el consumo de servicios conserve temporalmente el impulso del Mundial de junio, con una reversión de ese efecto proyectada para agosto. Se espera que el ingreso personal nominal aumente un 0,2%, la remuneración laboral aproximadamente entre un 0,2% y un 0,3%, que el ingreso disponible real permanezca sin cambios y que la tasa de ahorro se mantenga en el 2,7%. La estimación de seguimiento del crecimiento real del PIB estadounidense del segundo trimestre es del 1,4% anualizado trimestral, cerca de la lectura inicial del 1,5%. Se proyecta un crecimiento del consumo de aproximadamente entre el 3,1% y el 3,2%, pero se espera que su composición se revise al alza para servicios y a la baja para bienes. Otras previsiones estadounidenses incluyen: se espera que el déficit comercial de bienes de julio se amplíe de US$101.400 millones a US$103.000 millones; se espera que las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo se mantengan en 206.000, mientras que los datos de solicitudes continuadas sugieren que el ritmo de reincorporación laboral se ha desacelerado desde el inicio del año; se espera que la revisión de referencia de las nóminas no agrícolas sea pequeña, a diferencia de las sustanciales revisiones a la baja de los dos últimos años, aunque los datos aún no publicados del primer trimestre del Censo Trimestral de Empleo y Salarios aún podrían afectar el resultado. Se espera que el Índice de Clima Empresarial ifo de Alemania de agosto baje marginalmente de 86,6 a 86,5. En Asia-Pacífico, se espera que el IPC de Australia de julio aumente un 0,9% mensual y un 3,3% interanual, impulsado principalmente el repunte mensual por la expiración de los subsidios a combustibles y una recuperación de los precios de viajes. Se espera que el Banco de Tailandia vote unánimemente por mantener los tipos sin cambios y conserve una postura acomodaticia para respaldar la recuperación. Se espera que el Banco de Corea aplique la segunda subida de tipos de este ciclo el 27 de agosto, elevando el tipo al 3,0% y utilizando su gráfico de puntos para orientar el tipo terminal al alza hacia el 3,5%. Se espera que el banco central de Filipinas eleve los tipos 25 puntos básicos para devolver la inflación al objetivo y estabilizar las expectativas. Se espera que el IPC general de Tokio de Japón de agosto, el IPC subyacente excluyendo alimentos frescos y el IPC subyacente-subyacente excluyendo alimentos frescos y energía suban un 1,8%, 1,7% y 1,9% interanual, respectivamente. Se espera que la tasa de desempleo de julio se mantenga en el 2,5%, mientras que se prevé que la ratio de vacantes activas por solicitante aumente marginalmente a 1,19.

Marco de análisis

El informe primero establece una base de referencia utilizando la experiencia histórica de las preocupaciones por la deuda posteriores a la crisis financiera global que no se materializaron, y después emplea las relaciones de balance entre los sectores público, corporativo, de hogares y externo para explicar por qué el apalancamiento público puede coexistir con el desapalancamiento privado. Posteriormente examina la capacidad de financiación corporativa, la capacidad de los hogares para atender el servicio de la deuda y las diferencias entre países, al tiempo que observa si las expectativas de inflación, la curva de rendimientos y la volatilidad de los tipos de interés indican desorden de mercado. Finalmente, utiliza los flujos de fondos, las correlaciones entre acciones y bonos, la prima de riesgo de la renta variable y el crecimiento de los beneficios para evaluar el potencial punto de inflexión en la asignación de activos, traduciendo sus perspectivas multiactivo en preferencias por bonos indexados a la inflación del Reino Unido y el dólar australiano, así como en previsiones para los datos macroeconómicos de esta semana.

Notas metodológicas

  • Marco macroeconómicoOtro

    Saldos financieros sectoriales y relaciones de balance correspondientes

    El informe analiza los sectores público, corporativo, de hogares y comercial dentro de un marco contable unificado: la ampliación de los déficits del sector público suele corresponder a mejores condiciones financieras del sector privado, por lo que un aumento de la deuda pública por sí solo no implica necesariamente una contracción de la demanda privada.

  • Marco de fundamentos corporativos y financierosAnálisis de apalancamiento operativo/financiero

    Análisis de las ratios de deuda corporativa y de hogares respecto al PIB y de la capacidad para soportar costes de financiación

    En lugar de examinar solo los niveles absolutos de deuda, el informe utiliza cambios históricos en las ratios deuda/PIB, los tipos de interés de la deuda pendiente, mejoras en el lado de los activos y rendimientos sobre el capital para evaluar si empresas y hogares pueden soportar mayores rendimientos.

  • Análisis de renta fija y créditoAnálisis de la curva de rendimientos

    Rendimientos del tramo largo, pendiente de la curva y volatilidad de los tipos de interés

    El informe combina las expectativas de inflación a 10 años, la pendiente de la curva de rendimientos y la volatilidad de los tipos de interés para evaluar si el mercado exhibe presión relacionada con la credibilidad fiscal y, sobre esa base, pronostica un renovado empinamiento de la curva estadounidense de 7 a 30 años.

  • Teoría cuantitativa/de factores/de carterasOtro

    Prima de riesgo de la renta variable y valor relativo entre acciones y bonos

    El informe mide la compensación ofrecida por las acciones frente a los bonos como el rendimiento de beneficios de la renta variable menos el rendimiento de los bonos, y utiliza el crecimiento de los beneficios para explicar por qué las acciones siguen siendo competitivas pese al alza de los rendimientos de los bonos.

  • Estrategia impulsada por eventos y finanzas conductualesAnálisis de flujos de fondos/posicionamiento

    Observación de los flujos de fondos y las correlaciones entre acciones y bonos

    El informe utiliza los flujos de fondos y las correlaciones entre precios de acciones y bonos para comprobar si los inversores ya se han desplazado de acciones a bonos; actualmente, ninguno de los dos indicadores muestra una reasignación sistemática.

  • Marco macroeconómicoOtro

    Múltiples medidas de PCE y asimetría de la distribución de cambios de precios

    El informe compara el PCE subyacente, el PCE subyacente basado en mercado y el PCE de media recortada, utilizando la asimetría de la distribución de cambios de precios para determinar qué medida refleja mejor la actual tendencia inflacionaria subyacente.

Correspondencia y comparación de activos

Correspondencia estructurada entre la tesis y activos concretos (fortalezas, debilidades, pares y riesgos).

  • Bonos corporativos estadounidenses
    La inversión tecnológica y la recuperación de fusiones y adquisiciones están impulsando emisiones récord, y el informe espera que el mercado siga absorbiendo la oferta adicional.
    Fortalezas
    La ratio de deuda corporativa estadounidense respecto al PIB se ha mantenido prácticamente sin cambios durante la última década y está por debajo de su nivel de la era de la COVID-19, los proveedores de nube hiperescalables tienen bajo apalancamiento y los rendimientos sobre el capital de la IA son altos.
    Debilidades
    Las emisiones a gran escala pueden causar una modesta ampliación de los diferenciales de crédito.
    Comparación
    En relación con el sector público, que se apalanca continuamente, la tendencia de apalancamiento del sector corporativo estadounidense es más estable.
    Riesgos
    Si los costes de financiación aumentan aún más o los rendimientos de la inversión en IA resultan insuficientes, la capacidad actual de financiación podría ponerse a prueba.
  • Treasuries estadounidenses a 30 años
    El rendimiento se sitúa aproximadamente 300 puntos básicos por encima de la inflación esperada, lo que lo convierte en una referencia importante cuando los inversores evalúan la reasignación entre acciones y bonos.
    Fortalezas
    Ofrece una compensación esperada por rendimiento real relativamente alta.
    Debilidades
    Los flujos de fondos y las correlaciones actuales aún no indican que los inversores se hayan desplazado sistemáticamente hacia Treasuries a largo plazo.
    Comparación
    En relación con las acciones, su atractivo dependerá de la brecha entre los rendimientos de los bonos y los rendimientos de beneficios de la renta variable.
    Riesgos
    El impacto de la intervención sobre los tipos a largo plazo puede ser de corta duración, y la curva de 7 a 30 años aún podría retomar su empinamiento.
  • Bonos estadounidenses de grado de inversión a largo plazo
    Un rendimiento del 6,2% aumenta su atractivo de asignación frente a otros activos de riesgo.
    Fortalezas
    Los rendimientos absolutos son altos y están respaldados por balances corporativos generalmente sólidos.
    Debilidades
    El informe aún espera que la oferta adicional cause una modesta ampliación de los diferenciales.
    Comparación
    Pueden convertirse gradualmente en una opción de riesgo-rentabilidad más competitiva que las acciones.
    Riesgos
    Si los diferenciales de crédito se amplían más de lo que espera el informe, el comportamiento de los precios podría sufrir presión.
  • Renta variable estadounidense
    El fuerte crecimiento de los beneficios ha compensado la competencia de valoración de los mayores rendimientos de los bonos, permitiendo que las acciones sigan siendo relativamente atractivas por ahora.
    Fortalezas
    El S&P 500 ha subido un 13% en lo que va de año, mientras que la prima de riesgo de la renta variable se mantuvo sin cambios pese a un incremento de 50 puntos básicos en el tipo estadounidense a 10 años.
    Debilidades
    El atractivo relativo depende cada vez más de un crecimiento sostenido de los beneficios.
    Comparación
    Las acciones aún no han perdido frente a los bonos a largo plazo de alto rendimiento, pero la brecha de riesgo-rentabilidad entre ambos se está estrechando.
    Riesgos
    Una futura desaceleración del crecimiento de los beneficios podría desencadenar un desplazamiento de capital de acciones a bonos.
  • Bonos indexados a la inflación del Reino Unido
    El informe expresa explícitamente una visión favorable, ya que el Reino Unido es uno de los pocos casos donde se espera que el déficit fiscal se reduzca.
    Fortalezas
    La dirección de su déficit fiscal es mejor que la de otras grandes economías.
    Comparación
    No se espera que los déficits de la mayoría de las grandes economías se reduzcan, lo que convierte al Reino Unido en una excepción.
  • Dólar australiano
    El informe expresa explícitamente una visión favorable sobre el dólar australiano.
    Fortalezas
    El diferencial de tipos de interés es alto, mientras que la deuda pública australiana equivale a solo el 49% del PIB.
    Comparación
    El apalancamiento fiscal es menor que en muchas de las economías desarrolladas destacadas en el informe.
  • Dólar estadounidense
    El informe considera que acciones más agresivas del Tesoro estadounidense podrían presionar al dólar.
    Debilidades
    Podría verse lastrado por una intervención o acciones más agresivas del Tesoro estadounidense.
    Riesgos
    Existe incertidumbre respecto al impacto y la duración de las políticas pertinentes.

Datos clave

  • Acumulación de deuda federal estadounidenseAproximadamente US$20 billones durante los primeros aproximadamente 240 años, seguidos de otros aproximadamente US$20 billones durante la última décadaIlustra la rápida expansión de la deuda durante la última década
  • Ratio de deuda de los hogares estadounidenses respecto al PIBAproximadamente 67%Por debajo de cerca del 70% en 2000 y 6 puntos porcentuales mejor que el nivel del 74% en 2019
  • Expectativas de inflación estadounidenses a 10 añosAproximadamente 2,3%El informe considera que esto aún no indica una presión clara sobre la credibilidad de las políticas
  • Compensación por rendimiento real de los Treasuries estadounidenses a 30 añosAproximadamente 300 puntos básicos por encima de la inflación esperadaAumenta el atractivo de los Treasuries a largo plazo frente a otros activos
  • Rendimiento de bonos estadounidenses de grado de inversión a largo plazo6,2%Representa un posible umbral para la reasignación entre acciones y bonos
  • Rentabilidad del S&P 500 en lo que va de año+13%El tipo estadounidense a 10 años aumentó 50 puntos básicos durante el mismo período, pero la prima de riesgo de la renta variable se mantuvo sin cambios
  • Ratio de deuda pública australiana respecto al PIB49%Junto con el elevado diferencial de tipos de interés, esto respalda la visión alcista del informe sobre el dólar australiano
  • Crecimiento de los precios de la vivienda en Estados Unidos1,1% interanual en mayo, frente a un mínimo de marzo del 0,8%, con un crecimiento interanual del 2% esperado para fin de añoSe espera que la desaceleración del crecimiento de inventarios siga respaldando los precios de la vivienda
  • Previsión de ventas de viviendas nuevas en Estados Unidos para julio625.000 unidades, -0,5% mensualLa lectura anterior fue de 628.000 unidades
  • Proporción neta de estadounidenses que informa abundancia de empleos3,1% en julioBajó desde el 11,0% un año antes, indicando evaluaciones más débiles de los consumidores sobre el mercado laboral
  • Previsión de PCE subyacente estadounidense para julio+0,23% mensual, 3,27% interanualLa lectura interanual anterior fue del 3,29%
  • Crecimiento anualizado de corto plazo del PCE subyacente estadounidense2,79% a tres meses y 3,30% a seis mesesPor debajo del 2,89% y 3,76% de junio, respectivamente
  • Previsiones para otras medidas del PCE estadounidense de julioPCE subyacente basado en mercado +0,13% mensual, PCE de media recortada +0,18% mensualUtilizadas para ayudar a identificar la tendencia inflacionaria subyacente
  • Previsión de consumo real estadounidense para julioSin cambios mensualBienes -0,5%, servicios +0,2%
  • Previsión de ingresos y ahorro estadounidenses para julioIngreso personal nominal +0,2%, remuneración laboral +0,2% a +0,3%, tasa de ahorro 2,7%Se espera que el ingreso disponible real permanezca sin cambios mensual
  • Estimación de seguimiento del PIB real estadounidense del segundo trimestre1,4% anualizado trimestralLa lectura inicial fue del 1,5%, con un crecimiento del consumo esperado de entre 3,1% y 3,2%
  • Previsión del déficit comercial de bienes estadounidense de julioUS$103.000 millonesLa lectura anterior fue de US$101.400 millones
  • Previsión de solicitudes iniciales de subsidio por desempleo en Estados Unidos206.000Se espera que permanezca sin cambios respecto al período anterior
  • Previsión del Índice de Clima Empresarial ifo de Alemania para agosto86,586,6 en julio
  • Previsión del IPC de Australia para julio+0,9% mensual, +3,3% interanualLa expiración de los subsidios a combustibles y una recuperación de los precios de viajes impulsan el repunte mensual
  • Previsión de la tasa de política monetaria de Corea del SurElevada al 3,0%Se espera que sea la segunda subida de tipos de este ciclo, con una orientación del tipo terminal que potencialmente suba al 3,5%
  • Acción prevista sobre la tasa de política monetaria de FilipinasSubida de tipos de 25 puntos básicosDestinada a devolver la inflación al objetivo y estabilizar las expectativas de inflación
  • Previsión del IPC de Tokio de Japón para agostoGeneral 1,8%, subyacente 1,7%, subyacente-subyacente 1,9%Todos son ritmos de crecimiento interanual
  • Previsión del mercado laboral de Japón para julioTasa de desempleo 2,5%, ratio de vacantes activas por solicitante 1,19Se espera que la tasa de desempleo permanezca sin cambios, mientras que la ratio de vacantes por solicitante aumenta marginalmente

Impacto e implicaciones

El informe considera que la expansión de la deuda pública todavía no ha reducido rápidamente la financiación, la inversión ni el consumo a través de los balances de empresas y hogares, por lo que mayores aumentos de los rendimientos podrían no terminar inmediatamente con la emisión de bonos corporativos ni el gasto de los hogares. El impacto clave en el mercado es que el perfil de riesgo-rentabilidad de los activos de renta fija está mejorando: si el crecimiento de los beneficios se desacelera, la ventaja de las acciones sobre los bonos puede debilitarse y desencadenar una reasignación de capital. Por tanto, las diferencias fiscales entre mercados también están adquiriendo mayor importancia: una reducción del déficit del Reino Unido respalda la visión sobre bonos indexados a la inflación, mientras que el menor apalancamiento público de Australia y su elevado diferencial de tipos de interés respaldan el dólar australiano.

Riesgos

  • Las ratios de deuda pública/PIB de las principales economías globales continúan aumentando, mientras que no se espera que los déficits fiscales se reduzcan salvo en el Reino Unido, lo que podría acabar perturbando la actual calma del mercado.
  • La capacidad de la renta variable para seguir siendo competitiva depende en gran medida del crecimiento de los beneficios; una futura desaceleración de dicho crecimiento podría debilitar la prima de riesgo de la renta variable y desencadenar una reasignación entre acciones y bonos.
  • El aumento de los rendimientos de los Treasuries estadounidenses a 30 años y de los bonos de grado de inversión a largo plazo puede llevar a los inversores a concluir que los bonos ofrecen un mejor perfil de riesgo-rentabilidad que las acciones.
  • La fortaleza de los balances agregados de los hogares estadounidenses oculta una divergencia significativa entre hogares de ingresos altos y bajos.
  • Acciones más agresivas del Tesoro estadounidense podrían debilitar el dólar.
  • El aumento de la emisión de bonos a largo plazo podría ampliar los diferenciales de crédito, aunque el escenario base del informe contempla solo una ampliación modesta.

Aspectos que vigilar

  • Supervisar si los flujos de fondos y las correlaciones entre acciones y bonos empiezan a indicar que los inversores están pasando de acciones a bonos.
  • Seguir si el crecimiento de los beneficios corporativos puede continuar compensando el alza de los rendimientos de los bonos y si el crecimiento de los beneficios se desacelera en el futuro.
  • Observar si las expectativas de inflación estadounidenses a 10 años, la pendiente de la curva de rendimientos y la volatilidad de los tipos de interés empiezan a indicar presión sobre la credibilidad fiscal o de las políticas.
  • Supervisar si la curva estadounidense de 7 a 30 años retoma el empinamiento como espera el informe y evaluar el impacto de las acciones del Tesoro estadounidense sobre el dólar.
  • Observar si el mercado puede absorber emisiones récord de bonos corporativos con solo una modesta ampliación de los diferenciales de crédito.
  • Seguir los precios de la vivienda en Estados Unidos, las ventas de viviendas nuevas, la confianza del consumidor, la inflación PCE, el consumo e ingreso personales, el PIB, el déficit comercial y las solicitudes de subsidio por desempleo.
  • Observar el IPC australiano y las decisiones de política de los bancos centrales de Tailandia, Corea del Sur y Filipinas.
  • Seguir el IPC de Tokio, la tasa de desempleo y la ratio de vacantes activas por solicitante en Japón.

Configuración

Inicia sesión para ver los accesos recientes